“No tratamos la enfermedad, tratamos al paciente”, una mirada diferente.

Hace un tiempo, comencé a ver nuevamente la serie “Mental” y me llamó mucho la atención ya que había varias situaciones/escenas que se podían observar y hacer una lectura con una mirada desde la PNL/Coaching.

Para el que no la conoce, Mental es una serie de FOX. Uno de los actores principales, el Dr. Jack Gallagher, es un joven Psiquiatra considerado poco convencional, que llega como nuevo director del servicio de psiquiatría del Hospital Wharton Memorial. Su nuevo equipo al principio se muestra reacio y reticentes a sus poco ortodoxas prácticas y su ideología sobre los métodos a seguir con los pacientes.

Cuando re-descubrí nuevamente esta serie enganché justamente en el capítulo en el que él llega al Hospital. Sucede una situación particular con un paciente: ingresa una persona con una patología particular y se presenta con su cuerpo desnudo. Los médicos y psiquiatras presentes en el lugar, buscaban la forma de calmarlo, sin éxito alguno. En ese momento, aparece el personaje del Dr. Gallagher (sin presentarse aún como el nuevo director) y en primer lugar observa lo que estaba sucediendo, hace primero una lectura de la situación. Luego, se desnuda y comienza a actuar como el paciente. Cuando esto termina y se presenta al equipo como el nuevo director, hay una frase que dice que llamó mi atención “tratamos al paciente y no a la enfermedad”. Esta era una de sus creencias que hacía que actuara de otra manera totalmente diferente a su equipo de trabajo y que sus prácticas fueran reconocidas como “no convencionales”.

Ahora bien, vamos a darle una mirada más “peneliana” y con distinciones del Coaching ontológico. Una de las premisas de la PNL, como vimos en otro post, es que “el mapa no es el territorio”. Para comunicarnos y poder comprender al otro es preciso ver las cosas desde su mapa; lo que conocemos con la famosa frase “ponerse en el zapato del otro” y desarrollar una escucha empática. Muchas veces queremos comunicarnos partiendo desde nuestro modelo mental y cuando algo no está dentro o conforme a mi modelo, resulta extraño, “poco convencional”, diferente y hasta puedo rechazarlo. Sin embargo, si quiero tener una comunicación más efectiva es conveniente soltar los supuestos de mi modelo mental. Esto no quiere decir que voy adoptar el modelo mental de la otra persona sino más bien que me predispongo a expandir mi modelo, mi percepción, a partir de su modelo.

Al considerar que no “trata con la enfermedad sino con el paciente” sus tratamientos terapéuticos estaban totalmente influidos por una mirada y enfoque sistémico. Cuando atendía a un paciente, conocía el entorno en el que se movía, las personas con las que se relacionaba, etc. Cuando una persona está facilitando un proceso de cambio, éste es un elemento fundamental. Sabemos que los seres humanos somos seres sociales y que no sólo nos relacionamos con diferentes personas sino que también actuamos dentro dentro de diferentes contextos y entornos, nos movemos en diferentes sistemas (familia, trabajo, amigos, etc.). Cada sistema tiene su particular manera de funcionar, las relaciones que se den están marcadas por una particular dinámica y el entorno del sistema también ejerce una influencia sobre él.  Por lo tanto, para poder comprender a la otra personas y su modelo mental necesitamos verlo como alguien dentro de un sistema, que interactúa con otras personas, que las relaciones con esas personas son diferentes y que se mueve en diferentes contextos. Tener una multimirada y un pensamiento sistémico facilita una percepción mucho más abarcativa y ampliada.

De acuerdo a Peter Senge, nuestro modelo mental (aquellos supuestos, creencias, imágenes, etc. que influyen en la manera que observamos la realidad y por ende, que influye en la manera en la que actuamos) está constituido principalmente por nuestra biología, nuestra cultura, nuestro lenguaje y nuestra historia personal. La combinación de estas fuentes hace que cada persona sea única y que perciba la realidad de una manera que puede ser totalmente diferente a  la mía. Muchas veces sucede que nos comunicamos creyendo que el otro ve las cosas como yo y nos cuesta comprender cuando esto no sucede.

Los invito entonces a relacionarnos con el otro a partir de la diferencia, de expandir nuestra mirada y percepción con la del otro…enriquecernos, indagar, desarrollar una escucha empática. Dejar de conversar para “tener la razón” sino mas bien conversar para comprender los puntos de vista de cada uno y abrirnos incluso a la posibilidad de que la mirada de la otra persona enriquezca la mía. Reconozcamos que lo “poco convencional” puede ser simplemente actuar de una manera diferente a como yo lo haría, reconociendo y validando su manera de hacer y ver las cosas.

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