Que cambie el otro o ser protagonistas de los cambios

 

“Hay dos opciones primarias en la vida: aceptar las condiciones tal y como existen, o aceptar la responsabilidad de cambiarlas”

Denis Waitley

¿Cuántas veces hemos escuchado frases como las siguientes?:

“Siempre soy yo la/el que tengo que cambiar”

“Le he pedido millones de veces que cambie”

“No cambia más, siempre lo mismo con ….”

“Si me quisieras cambiarías….”

“No puedo hacer nada”

Y la lista sigue. Cuántas veces escuchamos estas frases en boca de las personas o como si las tuvieran “tatuadas” en la piel. Ahora bien, en PNL decimos que toda conducta tiene una intención adaptativa….entonces, ¿cuál es entonces la intención de enrolarnos en la causa de querer cambiar a la otra persona?. Pensemos si nuestro vecino nos quisiera cambiar, el señor del quiosco también, mis compañeros del trabajo…seríamos como un camaleón, cambiando según las diferentes circusntancias y contextos. ¿Qué se esconde por detrás de ese deseo de buscar que la otra persona cambie?.

En Coaching decimos que podemos observar la realidad bajo dos lupas diferentes. Por un lado podemos ponernos unas lentes llamadas “Víctimas”. Cuando veo la realidad a través de este modelo, juzgo que  no tengo posibilidades de actuar sobre lo que sucede a mi alrededor: es el otro quien tiene que cambiar, las cosas ME pasan a mí y no puedo hacer nada…y claro “qué hice yo para merecer esto?”, etc. Bajo esta manera de ver las cosas nos desligamos de todo tipo de responsabilidad, mi metaprograma por excelencia es el de la reactividad. La pregunta es ¿qué emociones tenemos disponibles si opera en nuestra vida este paradigma? ¿qué resultados puedo obtener si me quedo esperando que las cosas sucedan?. Sabemos que las emociones nos predisponen para actuar de determinada manera, ¿qué siento cuando juzgo constantemente que es el otro quien tiene que cambiar? ¿cuándo siento que no puedo hacer nada frente a los acontecimientos?. Si miramos a través de éstas lentes posiblemente tengamos disponibles emociones y estados de ánimos como la resignación, el enojo, la angustia, la frustración, etc. Por lo tanto, ¿qué acciones se me presentan como posibles si transito estos estados?. Cuando me creo víctima siento que no puedo hacer nada porque las cosas suceden y no tengo elección.

No obstante, también nos encontramos con otras lentes… “Protagonistas”. Cuando actúo bajo este modelo asumo que tengo responsabilidad (entendida como la capacidad de responder ante algo). Comienzo a creer que puedo realizar pequeñas acciones para mejorar mis relaciones, para acercarme a los resultados que espero, para definir y decidir quién quiero estar siendo en los diferentes dominios. No espero que las cosas sucedan o que el otro de el primer paso para el cambio, sino que me pregunto ¿qué puedo hacer yo para que las cosas sean diferentes, de qué manera puedo contribuir para lograr….?. En este caso, el metaprograma que guía nuestras acciones es el de la proactividad. ¿Qué emociones creen ustedes que se presentan como disponibles si juzgo que tengo capacidad de acción?. Seguramente las emociones sean diferentes a las disponibles bajo la mirada de víctima y, asímismi,  sean aquellas que me predispongan de tal forma de obtener lo que deseo. Siento que tengo elección y libertad.

Cuando uno muestra estas distinciones muchas veces escucha “claro pero es muy fácil verlo así, ¿qué pasa con las enfermedades?, ¿podemos elegir la perdida de un ser querido?, etc”. Sabemos que muchas veces no podemos elegir que determinadas cosas sucedan. Sin embargo,  lo que si podemos elegir es como responder ante esos sucesos que son inevitables, ante contingencias o ante aquellas cosas que sucedieron sin yo quererlo. ¿Está mal entonces sentirme enojado, angustiado, etc. frente a determinados eventos?. ¿Cómo puedo elegir no sentirme de determinada manera?. Creo que el camino no es evitar sentir ciertas emociones; por el contrario, es fundamental  reconocerlas y validarlas..somos seres emocionales y las emociones nos brindan información. Lo que podemos hacer es decidir cuánto tiempo queremos transitar una determinada emoción.

Por lo tanto, ¿en dónde quiero estar poniendo mi foco?…¿en evitar que las cosas sucedan?, ¿me adhiero a  la causa de cambiar a todo aquel que se me cruce? ¿qué historia me quiero contar? ¿qué rol quiero jugar en ésta historia…elijo ser un observador o decido ponerme el traje y transformarme en el actor principal?…en definitiva… jugar a ser el protagonista de esta historia que se llama “vida”.

Para terminar, comparto con ustedes una frase y pensamiento de Stephen Covey.

“En la historia hay una tercera voz que no es ni la del héroe ni la del villano. Es la voz que narra la historia. Si realmente somos conscientes de nosotros mismos, nos daremos cuenta que, en nuestra historia, además de personajer hay un narrador. No sólo estamos escritos. También escribimos.”

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