Direcciones de la motivación

Motivación
Sabemos que la motivación es un gran elemento a la hora de emprender cualquier acción. A veces sucede que no deseamos vernos envueltos en el proceso de hacer algo pero sí deseamos los resultados finales. Por ejemplo, hay personas que cuando piensan en hacer ejercicios piensan en que significa cansancio, sudor, constancia…y querrían haber acabado antes de empezar!. Sin embargo, internamente saben que quieren estar en buena forma y saludables.

La PNL reconoce dos tipos de estilos de motivación, los cuales operan de manera distinta, con direcciones y resultados muy diferentes. Estos estilos se conocen como Direcciones de la Motivación. Una de las direcciones consiste en acercarnos alo que queremos lograr  y la otra, por el contrario, es alejarnos de lo que no queremos. La primera de las Direcciones de la Motivación guarda mayor relación con los objetivos y con accionar para alcanzar nuestras metas. Por el contrario, el modelo “alejarme de” tiene que ver más con la resolución de problemas.

Veamoslo con un ejemplo. Tomemos un ejemplo sencillo sólo a los fines de mostrar las diferencias. He tenido la oportunidad de conocer personar que tienen una fuerte tendencia a ahorrar dinero. Cuando uno escucha sus “por qué” o sus “para qué” (que muchas veces no son conscientes) están marcados por representaciones de su situación económica en el pasado, de momentos de crisis económicas que han atravesado, etc. En este caso la Dirección de la motivación está orientada a alejarse de una situación indeseada, de no volver a vivir esos momentos otra vez. Algunos podrán estar diciéndose en este momento “esto es una total obviedad”. No obstante, hay otras personas que su foco está puesto en todos los proyectos que pueden llevar adelante, ven al dinero como un medio para y actúan acorde a esta creencia.
Tomemos otro ejemplo. Suena el despertador por la mañana, lo apagas y a los 5 minutos vuelve a sonar…¿Cuáles son los primeros pensamientos que vienen a tu cabeza?. A algunas personas se les vendrá una representación mental de que van a llegar tarde a sus trabajos y eso les va a traer consecuancias o que el tránsito se va a poner más denso. Otras personas pensarán todas las cosas que quieren hacer, van a sentarse y planificar sus tiempos para alcanzar todos los objetivos que se propusieron llevar acabo durante el día. Como verán, el primer ejemplo es característico y representa a aquellas personas que tienden a alejarse o sus acciones se encuentran fundamentadas en resolver problemas. En el segundo caso, la Dirección de la motivación es acercarnos a nuestros propósitos y objetivos.
Ambos modelos de motivación presentan ventajas e inconvenientes, límites o exageraciones. LLevándo el modelo al extremo, si actuaramos todo el tiempo y únicamente motivados por el modelo de “acercarme a” podría suceder que mis acciones estén teñidas con la mentalidad de “pisar el pedal a fondo” y tenga dificultades a la hora de pensar o tener en cuenta qué desafíos se pueden presentar o para qué dificultades debería prepararme. También podría suceder que no haga un chequeo ecológico…¿Qué va a traer esto a mi vida? ¿Qué va a significar esto para mí, para mi entorno, etc.?. Puedo entusiasmarme, por ejemplo, con la idea de obtener un ascenso en mi trabajo y quizás no contemple que ese ascenso implique quedarme más horas en mi trabajo…lo cual a su vez, va a implicar una reorganización personal y familiar. En el otro extremo, se encuentran quienes siguen la estrategia alejarse de y son aquellas personas que pueden llegar a involucrarse tanto en resolver el problema hasta el punto de olvidarse por qué lo están haciendo o cuál es la necesidad subyacente; o bien perder la capacidad de disfrutar lo que están haciendo. Muchas veces el miedo es la emocionalidad que en mayor medida guía sus acciones, se transforma en una suerte de incentivo para la acción. No obstante, lo que puede suceder con éste tipo de estrategia motivacional es que cuánto más nos alejemos del problema o de la fuente de malestar, menos importancia será atribuída. Como resultado de ello, las personas que siguen este modelo pueden llegar a perder su motivación cuando eso que se consodera como una “amenaza” es percibida cada vez más lejos y por lo tanto, esa motivación volverá una vez que el problema o la percepción de amenaza regresen.
Recordemos que ambos modelos son estrategias y que, cómo toda estrategia, puede ser modificada en función de lo que queramos lograr. Si nos concentramos, por ejemplo, en nuestra neurobiología notaremos que la información de ambos modelos están presentes en nosotros. Nuestro cerebro reptiliano, el cerebro más primitivo en cuanto a su evolución, permite alejarnos de los peligros…se activa ante esas situaciones que percibe como “amenazas” dando lugar a determinadas respuestas y acciones. También nuestro cerebro contiene la información que nos permite “acercarnos a” aquellas cosas que nos producen placer, a lo que percibimos como seguro, etc. La buena noticia es que a diferencia de los animales, nosotros tenemos la capacidad de discernimiento, tenemos nuestros lóbulos frontales que permiten proyectar, planificar, utilizar la capacidad de razonamiento, etc….por lo tanto, podemos elegir que estrategia no es más funcional en cada ámbito de nuestras vidas. Podemos pensar qué estrategia queremos estar utilizando para motivarnos o elegir cuál de ellas utilizar cuando deseamos generar políticas u acciones para motivar a otras personas. Vamos a encontrarnos con personas que se motiven mejor con premios, incentivos y elogios ; y otras que van a necesitar que les mostremos que cosas se pueden evitar, que riesgos se disminuyen si adoptamos determinada política o determinado plan de acción. Un equipo de trabajo con una fuerte tendencia a utilizar el modelo “acercarse a” tendrá la capacidad de saber hacia dónde ir y un equipo motivado por “alejarse de” tendrá la habilidad de analizar que es lo que les puede impedir llegar a dónde se dirigen, identificar potenciales problemas y ayudar a formular soluciones. Trabajar con equipos que presenten ambas estrategias potenciará la contribución de los recursos y los talentos de cada uno de ellos para alcanzar los objetivos.
Conocer la estrategia de la otra persona también me permitirá adoptar un lenguaje acorde a su estrategia y, de esta manera, la comunicación será más eficaz.
Como siempre, los invito a que primero observen cómo opera esta distinción en ustedes, a que detecten cuál de estos estilos o direcciones de la motivación está presente, en mayor medida, y guía sus acciones. Luego a que experimenten qué sucedería si su modelo de motivación fuera el otro, ¿cómo sería accionar desde ese modelo?. Permitanse explorar y registrar que sucede

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