Las excusas engordan

Fuente de la imagen http://www.waykis.com

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Ayer estaba viendo el canal interno de TV de un hotel en Uruguay y de repente algo captó inmediatamente mi atención.Estaban pasando, dentro de su programación, un evento de fitness y uno de los entrenadores llevaba puesta una remera con la frase “las excusas engordan”. De pronto mi cabeza pasó revista por todos los dominios en los que la frase era válida y aplicable.
¿Cuántas veces escuchamos decir o nos decimos…”empiezo la dieta el lunes”, “no puedo empezar una dieta en este momento de mucha ansiedad, mejor la empiezo en otro momento”, etc.? ¿Les resultan conocidas? Estas y otras frases relacionadas con el tema de la salud implican postergar, llenarnos de excusas tranquilizantes que no hacen más que abrazar nuestras conductas actuales. En este caso, podemos decir que estas acciones (sostener los hábitos alimenticios actuales) pueden llevarnos a incorporar calorías de más a nuestro organismo, calorías que no son necesarias, que incluso pueden llegar a ser perjudiciales, y las cuales nos alejan de nuestro estado deseado.
Pero ¿es sólo en el ámbito de la salud en donde encontramos estas excusas que engordan? Veamos otros ejemplos, excusas que se traducen como un “si tuviera más tiempo lo haría”, “a mi edad ya no puedo empezar a estudiar una carrera”, “mi situación económica no me permite renunciar a mi trabajo (aún sabiendo que no me hace feliz)”, “para vos es fácil porque…pero para mí…”, y podríamos continuar con frases por el estilo unas líneas más. Y quizás se estén preguntando ¿pero de qué manera estas excusas engordan? Estas excusas terminan por engordar nuestro modelo mental, nuestro sistema de pensamientos, nuestra manera particular de ver lo que sucede a nuestro alrededor. Y es en función de nuestro modelo mental que actuamos y nos desenvolvemos en el día a día. Los resultados que obtenemos están en gran medida influenciados por el observador que estamos siendo. Las excusas nos paralizan, nos alejan de nuestras metas o de la posibilidad de alcanzar la mejor versión de nosotros mismos, nos hacen olvidar de que no podemos obtener resultados diferentes si siempre hacemos lo mismo, y nos llevan a justificar y reforzar ciertos hábitos como el hábito de la procrastinación. ¿Y qué es esto?! Se preguntarán nuevamente. La procrastinación tiene que ver con la postergación, con la conducta de evitación, con la acción de posponer aquellas actividades o momentos que nos resultan incómodos o poco placenteros.El querer huir, salir corriendo lo más rápido posible y escaparnos de todo aquello que nos es displacentero es algo característico de nuestra naturaleza. Sin embargo, cuando postergamos algo que no nos resulta cómodo o placentero terminamos posponiendo, como resultado y a la misma vez, nuestra posibilidad de alcanzar nuestras metas, nuestros proyectos, nuestro ser ideal. Por lo tanto, incorporar este tipo de calorías a nuestro modelo mental no nos favorece en lo absoluto.
¿Qué tal entonces si nos ponemos la misma camiseta que el entrenador para recordarnos que las excusas engordan? Los invito entonces a que adoptemos una dieta mental, que incorporemos nuevos hábitos y a que, en esta nueva dieta, las excusas no formen parte de la base de nuestra pirámide alimenticia.

Natalia Di Maria

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2 pensamientos en “Las excusas engordan

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